Morir visceralmente
Un grito fundido al
sueño
algunas palabras
imposibles de decir
la nada converge con
lo desgarrador
un frío ecuánime a la sombra
presencia ajena y
distante
evocar la luz diluye
en negro el deseo
que corto el
preludio de una presencia
que extendidas las caricias eternas como yagas
prefigurar una
presencia es
caer en aquel espanto
de la verdad de no existir para sentir
de llevar despojada
la mirada de ternura
no sentir la mano plácida
el rito inmenso de complacencias
se extingue
vacuamente el espasmo
se alude que llega
la desesperanza
a partir de la
invocación
del deseo
un puente hacia el
vacío
eterno
negro sol de días sin alma
energía vacua con pisadas de muerte
claustro de monotonía.
y desde las vísceras una rabia agotadora
el silencio cubre
esta espantosa emoción
de odiar las horas
de vacío
cansado

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