Muerta
Que lo olvidara; que era lo mejor que podía hacer . Desesperé en la agonía de poder hacerlo. No pude nunca. Había algo que subyacía en mí que me impedía confrontar un destino de ausencia.
Con la valentía de los veinte años me interné en la locura. Nadie presentía que no era transitorio. La fórmula del tiempo y del olvido se alejaban de mi subconsciente.
Comencé una persecución a gritos y llamadas obsesivas. Me dejaron en el olvido. Yo la loca.
Sólo quería una explicación sensata. como argumento: el control en una relación confusa y etérea.
No tenía libre albedrío lo perdí en el camino de vuelta a mi casa; expulsada del paraíso.
A fragmentos vivo lo esporádico de los días sensatos y a veces me siento a observar desde mi tumba un epitafio que dice "la espera apacible de tu mirada me confina a la locura" Vuelvo a vivir entre los gusanos y me arropa con el frío de la lápida. Camino por el futuro incierto de la muerte y concluyo que la vida es el espacio de los muertos.
Desconfigurada total... Adios....
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